INVESTIGACIÓN DE UN SERVICIO DE ASESORAMIENTO PARA POTENCIAR Y VALORIZAR LA BIODIVERSIDAD EN LA AGRICULTURA

La biodiversidad presente en los ecosistemas agrícolas nos proporciona el alimento y los medios para producirlo y también contribuye a generar otros servicios ecosistémicos, como la contribución al acervo genético, la protección frente a perturbaciones naturales, la retención de carbono y el mantenimiento de conocimientos y prácticas tradicionales. 

La forma en que los agricultores manejan sus tierras tiene efectos inmediatos en la biodiversidad. En general, la agricultura intensiva especializada se ha traducido en una mayor productividad a costa de la disminución de los niveles de biodiversidad, en parte debido a la falta de incentivos para que los agricultores salvaguarden la biodiversidad. Tal y como se establece en la Estrategia sobre Biodiversidad para 2030 de la Unión Europea, la pérdida de biodiversidad se traduce en una reducción de los rendimientos de las cosechas y de las capturas pesqueras, un aumento de las pérdidas económicas debidas a inundaciones y otras catástrofes, y la pérdida de nuevas fuentes potenciales de medicamentos. En dicho Documento se establece asimismo que la protección de la biodiversidad está totalmente justificada desde el punto de vista económico y que invertir en la protección y recuperación de la naturaleza será fundamental para la recuperación económica de Europa tras la crisis de la COVID-19.

El proyecto SABA se plantea como objetivo general potenciar, aumentar y mejorar la biodiversidad en los agroecosistemas a través del diseño de un servicio de asesoramiento que permita aumentar los retornos del adecuado manejo de la biodiversidad en la agricultura.

El proyecto SABA investigará distintas metodologías que permitan caracterizar la biodiversidad agrícola, identificar las distintas prácticas de manejo que la fomentan y potenciar y aumentar sus retornos ambientales, económicos y sociales, y diseñará un prototipo de Servicio de Asesoramiento que podrá atender las necesidades de distintos tipos de clientes (agricultores, agrupaciones de productores, organizaciones empresariales y Administraciones Públicas), cuyo objetivo último será maximizar los retornos del manejo de la biodiversidad agrícola que se efectúen a escala de parcela, entorno y/o paisaje. 

Las metodologías investigadas se calibrarán y validarán sobre ámbitos geográficos y sistemas agrarios que sean representativos y capten la variabilidad de la agricultura extremeña, con el fin de alcanzar el mayor impacto y beneficio sobre la biodiversidad agrícola y que de forma directa los resultados puedan ser escalables a un territorio amplio.

Asimismo, SABA respaldará la definición de objetivos de biodiversidad a la escala adecuada basados en resultados a nivel de políticas y/o mercado teniendo en cuenta el marco regulatorio actual, incluyendo la Política Agraria Comunitaria después de 2020.

Parte del trabajo se basará en iniciativas existentes y proporcionará apoyo para la creación de nuevas redes que abordan la biodiversidad en los paisajes de las tierras de cultivo. SABA está comprendido en el concepto de ‘enfoque de actores múltiples’, involucrando a los interesados y expertos clave y asegurando una participación adecuada del sector agrícola en la colaboración de fuente abierta y la recopilación de datos que cubran una amplia gama de ecosistemas agrícolas. Esto incluirá permitir la creación de redes en temas similares en toda Extremadura y más allá. También buscará contribuciones de las ciencias sociales y económicas para cubrir los problemas económicos, sociales, de comportamiento y ambientales más amplios.

Biodiversidad y territorio. Escalas espaciales a considerar.

A raíz de todo lo expuesto, la idea fundamental sobre la biodiversidad en el marco del proyecto SABA es el deseo de revertir el declive de la biodiversidad y, por otro lado, utilizar y mejorar la biodiversidad a varias escalas espaciales para mejorar la resiliencia del sistema y la productividad y calidad de los productos agrícolas. Esto, al mismo tiempo, aumenta la eficiencia del sistema y reduce los factores de estrés que causan pérdida de biodiversidad en áreas limítrofes seminaturales.

Considerando la importancia y función de la biodiversidad para la agricultura (promover la resiliencia y reducir los riesgos), es importante mejorar la biodiversidad funcional. Sin embargo, la mejora funcional de la biodiversidad per sé no es suficiente y debe estar respaldada por elementos del paisaje y por conexiones entre los campos agrícolas y las áreas fuente de biodiversidad. Se consideran, por tanto, tres niveles espaciales al respecto: el local, enfocado en las parcelas agrícolas, el entorno inmediato circundante y el paisaje, que deben estar idealmente bien conectados y gestionarse para promover la máxima biodiversidad funcional entre ellos.

Por lo tanto, se distinguen tres aspectos interdependientes para la consideración y manejo de la biodiversidad.

⮚ Biodiversidad funcional en la parcela agrícola y en el entorno inmediato. Esto abarca la gestión de la biodiversidad edáfica, optimizada para servir como base de la biodiversidad subterránea y aérea, la gestión del agua, el secuestro de carbono, el ciclado de nutrientes, etc. Se considera también el resto de aspectos de la biodiversidad asociada en la zona aérea, como animales y plantas.

⮚ Diversidad paisajística: se considera la influencia de los elementos paisajísticos a la hora de sustentar la agrobiodiversidad funcional. A esta escala, se consideran particularmente las áreas de origen de especies/genes y los elementos de conexión (corredores), lo que implica el diseño y manejo de corredores ecológicos, zonas de intercambio, conexión entre áreas secas y húmedas, etc.).

⮚ En las dos escalas anteriores se consideran, también, manejos específicos enfocados a determinadas especies o grupos, por ejemplo, tiempos de siega, de fertilización y aplicación de agroquímicos, manejo del agua, etc. Se trata de mantener y aumentar determinadas especies o grupos de éstas (por ejemplo, aves, polinizadores, etc.).

Se considera que la biodiversidad mejora cuando se toman grupos de medidas en cada uno de estos tres aspectos, mejorando con ella el conjunto del agro-ecosistema.

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